sabato 29 settembre 2012
19 capitulo
Holaaa,GRACIAS POR LAS FIRMAS
+18 FIRMAS Y OTRO
Durante el trayecto al edificio de oficinas donde trabajaba Maria, Peter intentó hablar de cosas insustanciales. Y cuando por fin aparcó el vehículo, se volvió hacia Lali y dijo:
—Te recuerdo que no es necesario que sigas con esto. Pero si te empeñas, puedo ir a verla yo solo.
—No —dijo, mientras tomaba los libros—. Te acompañaré.
Al llegar al piso doce del edificio, salieron del ascensor y se encontraron ante el letrero de Sawyer Financial Services. La sede de la empresa de Maria estaba decorada con mucho gusto, y la zona de recepción era sencillamente impresionante.
—Hola, Peter. ¿Qué te trae por aquí? —preguntó Rocio Fletcher, al verlo—. Pensaba que… Dios mío… Lali Esposito… ¿Eres tú?
giovedì 27 settembre 2012
18 capitulo
Muchas gracias por firmar J
+18 FIRMAS Y OTRO
Peter estaba sentado detrás de su escritorio cuando Lali entró en el despacho, con aspecto de pretender dirigir una cruzada por la verdad y la justicia. Y a pesar de su palidez y del hecho de que había perdido varios kilos desde la muerte de su padre, el policía pensó que estaba más bella que nunca. Sin embargo, las ojeras que rodeaban sus preciosos ojos marrones lo emocionaron tanto que casi odió a Nicolas Esposito por haberle causado un dolor tan intenso.
—¿Puedo hablar contigo? —preguntó ella, mientras se sentaba frente a él.
—Siempre tengo tiempo para ti. ¿De qué se trata?
Ahora que Lali había conseguido llamar su atención, no encontraba las palabras adecuadas.
—Bueno, yo…
—Has venido para hablar sobre tu padre —dijo él.
Ella asintió, con expresión sombría.
—¿Sabes algo más?
martedì 25 settembre 2012
17 capitulo
Subo el ultimo capitulo...
+20 FIRMAS Y OTRO
Emilia sintió deseos de llorar, pero se contuvo. No quería llorar por culpa de un hombre que la había abandonado; no merecía sus lágrimas. Si Nicolas hubiera fallecido por algún problema médico, como un infarto, no se habría sentido de ese modo, no se enfrentaría a un mar de preguntas sin respuesta, no se habría ocultado de sus amigas. De haber sido una muerte normal, habría aceptado la ayuda de las demás y habría intentado seguir viviendo por muy doloroso que le resultara.
Pero aquello era diferente. No entendía qué había empujado a Nicolas a cometer semejante locura.
—Por favor, Emilia, habla con nosotras —rogó Helen—. Te queremos y podemos ayudarte si nos lo permites.
—Nadie puede ayudarme.
16 capitulo
Buen dia,chicaaaaas! GRACIAS POR LAS FIRMAS J
+20 FIRMAS Y OTRO
Cuando cayó la noche, Lali ya se sentía más tranquila. Todo lo que les había dicho a Marcel y a Cande era cierto. Incluso le había informado a su madre de la decisión de quedarse en Winter Cove, y aunque Emilia había protestado, era lo único que podía hacer. Al menos, por ahora.
Intentó animarse pensando que solo se trataba de algo temporal. Como mucho, sería cuestión de unos meses o de un año en el peor de los casos. Y pensándolo bien, un año era un sacrificio muy pequeño en comparación con el bienestar de su familia.
Además, estaba verdaderamente preocupada por su madre. Aquella mañana solo había pronunciado monosílabos y no se parecía nada a la mujer que había sido. En los siete días transcurridos desde la muerte de Nicolas había evitado, a toda costa, pronunciar el nombre de su esposo; solo lo hacía de vez en cuando por error, y si ella o sus hermanos lo pronunciaban, se marchaba automáticamente de la habitación donde estuviera.
lunedì 24 settembre 2012
15 capitulo
+19 FIRMAS Y OTRO
Peter pasó otra noche en vela, asaltado por la imagen de Lali. No podía olvidar su ropa mojada y pegada al cuerpo cuando salió de la piscina, ni podía olvidar su risa. Había sentido la intensa necesidad de besarla en aquel instante, pero naturalmente no lo había hecho porque las circunstancias no eran las más apropiadas. Y ahora, temía que Lali se marchara en cualquier momento.
En lugar de dirigirse al Flamingo Diner, que teóricamente reabría aquella mañana, Peter prefirió tomarse un café y dos pastelillos de manzana y dirigirse directamente a comisaría. Como consecuencia, llegó una hora antes que de costumbre al trabajo.
Mariano Dillon, el sargento del turno de noche, lo miró con sorpresa cuando entró en el edificio y lo siguió a su despacho. Por supuesto, no esperó a que lo invitara a pasar.
—Pensaba que el Flamingo Diner abría hoy —dijo el sargento, contemplando los pastelillos con envidia.
—Y creo que abre —dijo Peter.
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