NO SABEN LO QUE SE VIENE jajja
martedì 7 agosto 2012
5 capitulo
NO SABEN LO QUE SE VIENE jajja
lunedì 6 agosto 2012
4 capitulo
Bueno,acà està otro capitulo…me comprè el blackberry J jajaja
HOY HACEMOS MARATON,ASIQUE FIRMAN
+5 FIRMAS Y OTRO
Mientras entraba en el coche, Lali escuchó el mensaje que le había dejado Raoul pidiéndole que fuera a Grasse a hablar con él.
Aún bajo la influencia de su conversación con Pierre, envió a su primo un mensaje de texto diciendo que iba de camino.
En aquella ocasión le abrió la puerta el mismo Raoul, que la abrazó cariñosamente y se disculpó por haber discutido con ella antes de que Lali pudiera abrir la boca.
-Me prometiste que hablaríamos sobre el asunto antes de reunirnos con Peter -le recordó ella con cautela.
-Lo sé, lo sé... -dijo Raoul mientras la conducía solícitamente al salón.
Lali pensó por segunda vez aquel día que era una pena que la casa estuviera tan abandonada. En las manos adecuadas, podría llegar a ser un maravilloso hogar para una familia. Miró al jardín y trató de imaginar a su abuela en él cuando era niña. Pero, sorprendentemente, la criatura que visualizó jugueteando fuera no era una versión en miniatura de su abuela, sino que se trataba de un robusto niño de pelo negro y ojos verdes muy parecido a...
Repentinamente acalorada, apartó la mirada del jardín. ¿Por qué había imaginado al hijo de Peter jugando en el patio? ¿Y por qué había sentido que todos sus instintos maternales se ponían alerta al hacerlo?
Ella no quería un hijo de Peter. La mera idea era...
-¿Lali? Vuelve. No me estás escuchando.
Lali miró a su primo con expresión culpable.
-Lo siento. ¿Qué estabas diciendo?
-Trataba de decirte que cuando te has ido he tenido una larga charla con Peter y le he explicado que, si de verdad quería Francine y además contar contigo, había que llegar a un acuerdo aceptable para ambas partes.
Lali parpadeó.
-¿En serio? -preguntó, asombrada.
-En serio. Sé que no siempre hemos tenido el mismo punto de vista respecto a Francine, Lali, pero reconozco que escuchándote hoy me he dado cuenta de que tus argumentos son muy sólidos. Y así se lo he hecho saber a Peter.
-Yo... comprendo... -logró decir Lali-. ¿Y cómo ha reaccionado Peter?
-Al principio no quería saber nada, y me ha costado bastante hacerle ver mi punto de vista. Al final he tenido que recordarle que, a menos que quisiera perderte, debía llegar a un acuerdo que os dejara satisfechos a ambos.
-Seguro que eso le ha encantado -no pudo evitar murmurar Lali con ironía.
-Bueno, a fin de cuentas es un hombre de negocios, y si aceptas vender y trabajar para Francine, está dispuesto a permitir que bases cualquier nuevo perfume que crees en productos naturales.
-¿De verdad? -Sadie no podía creerlo. ¡Su primo estaba de su lado y había logrado convencer a Peter!
-Lógicamente, tendrás que negociar con él cuál será el porcentaje de productos naturales y químicos que utilices en los perfumes. Y quiere tener acceso a la fórmula de Myrrh, por supuesto.
-Acceso, tal vez... pero no estoy dispuesta a cederle la propiedad -replicó Lali de inmediato.
La expresión de Raoul se volvió de pronto teatralmente ansiosa.
-No quería mencionar esto, porque a fin de cuentas tengo mi orgullo, pero me temo que no he sido totalmente sincero contigo respecto... respecto a ciertas cosas.
Lali esperó con el aliento contenido a que Raoul siguiera hablando.
-Lo cierto es que... bueno, me he metido en un ligero lío financiero, y si no puedo vender Francine...
-¿Qué pasará? -lo animó a continuar Lali.
Aunque se habían conocido hacía muy poco tiempo, Raoul seguía siendo su primo, se recordó Lali lealmente. Aunque no aprobara las cosas que hacía ni el modo en que vivía su vida, no pudo evitar sentirse emocionalmente afectada por el hecho de que la hubiera defendido contra Peter.
-Francine está prácticamente en bancarrota... y lo mismo me sucede a mí. Y lo peor es que tengo compromisos...
-¿Compromisos? -repitió Lali, inquieta.
-De acuerdo. Son deudas -admitió Raoul a la vez que movía un brazo en un gesto de desesperación-. Tengo deudas, Sadie. Ya está. Me he visto obligado a decirte lo que esperaba no tener que decirte. Ahora estoy en tus manos, y si no aceptas vender Francine y ofrecer tus servicios a Peter, me enfrentaré a la ruina.
En el fondo de la mente de Lali sonó una campanilla de advertencia, porque la intuición le decía que Raoul no estaba siendo totalmente sincero. Pero se dejó llevar por la lealtad y se negó a escucharla.
-Yo... yo... -comenzó, indecisa, y se interrumpió.
-¿Lo harás? -exclamó Raoul, cuya expresión se animó de inmediato-. Oh, Lali, gracias. Gracias -dijo a la vez que la estrechaba entre sus brazos y la besaba en las mejillas-. No sabes lo que significa esto para mí. Me quita un terrible peso de encima saber que vas a firmar el contrato... y que me voy a poder ir de aquí -añadió a la vez que miraba a su alrededor con desprecio.
-¿Irte?
-Sí. Obviamente, la casa es parte del trato, y lo cierto es que me alivia que así sea. Estoy deseando comprarme un apartamento moderno y decente. Pero antes tengo que hacer un pequeño viaje por un asunto familiar... una vieja pariente de mi madre que vive en las afueras de París en circunstancias... difíciles. Es mi madrina y quiero hacer algo por ayudarla. ¡Y ahora que has aceptado el acuerdo podré hacerlo! -se aclaró la voz antes de continuar-. Pondré al tanto a Peter de lo que has dicho. No sabes cuánto significa esto para mí, Lali. Con el dinero que nos pague Peter podré ocuparme de que tía Amelie reciba las atenciones necesarias. Es lo menos que puedo hacer. Y supongo que tú estarás deseando volver a tu casa. Tendrás mucho que hacer allí antes de empezar a trabajar para Francine y Peter.
Lali, frunció el ceño. Suponía que no debería haberla sorprendido descubrir que la casa en que su abuela había pasado su infancia también estaba incluida en el trato, pero también estaba sorprendida por las revelaciones de Raoul sobre su madrina. Y tendría que volver a Pembroke, por supuesto, aunque no tenía planeado hacerlo todavía.
-¿No querrá Peter hablar sobre sus planes conmigo? -preguntó.
-Desde luego, pero no ahora mismo. Supongo que querrá esperar hasta que se lleven a cabo todas las formalidades del contrato.
Lali no pudo evitar una absurda punzada de decepción al pensar que no iba a volver a ver a Peter. Pero lo cierto era que no quería verlo... ¿o sí? Esperaba que no fuera aquel el motivo por el que había cambiado de opinión. ¡No, por supuesto que no! ¿Cómo iba a haber sido por eso? A fin de cuentas, apenas conocía a aquel hombre.
Al ver que su primo no dejaba de mirar el reloj como si tuviera algo urgente que hacer, se despidió de él y se fue.
Mientras entraba en el coche decidió prolongar unos días su estancia en Francia. Así, si Peter quería discutir de algo estaría a mano.
Mientras se sumergía en el tráfico se dijo que su decisión estaba totalmente basada en el sentido común. Eso era todo.
Raoul esperó un rato tras la marcha de Lali para llamar a Peter.
-He hablado con Lali y las cosas han ido tal como esperaba -dijo en cuanto el otro hombre descolgó-. Le he hecho comprender que lo mejor es vender. Ahora lo único que falta es organizar los contratos. Y hablando de contratos... ¿hay alguna posibilidad de que me haga un adelanto? Tengo un par de gastos a los que hacer frente.
Peter arrugó el ceño mientras escuchaba a Raoul. Estaba al tanto de todo lo relacionado con sus deudas, pues había hecho que lo investigaran a fondo antes de las negociaciones. Aunque lo había aliviado oír que Raoul había convencido a Lali para que vendiera, no pudo evitar cierta decepción por el hecho de que hubiera cedido tan fácilmente. Por algún motivo, esperaba que hubiera peleado más.
-Espero que no haya olvidado decirle que no estoy dispuesto a cambiar de opinión respecto a los ingredientes de los perfumes, ¿no?
-Claro que no.
-¿Le ha explicado ella por qué ha cambiado de opinión?
Raoul trató de que no se notara su irritación. Peter estaba haciendo demasiadas preguntas. ¿Por qué no podía limitarse a aceptar lo que le estaba diciendo?
-Es una mujer, Peter. ¿Quién sabe por qué hacen las mujeres las cosas? Respecto al adelanto... necesito irme de Grasse unos días y...
-Arreglaré las cosas para que transfieran quinientos mil euros a su cuenta hoy mismo.
-¿Quinientos mil? ¿Eso es todo? -preguntó Raoul, decepcionado.
-Quinientos mil -confirmó Peter con gravedad-. O lo toma, o lo deja.
+5 FIRMAS Y OTRO
domenica 5 agosto 2012
3 capitulo parte 2
Bueno acà està otro capitulo...gracias a las chicas por recomendar la nove J
+8 FIRMAS Y OTRO
Mientras conducía junto a los campos de flores pertenecientes a Pierre, Lali inhaló el aire con profunda satisfacción, tanto porque la visión y el aroma de las flores siempre estimulaban su espíritu, como por saber que tenían el poder de impedir que el Destructor Griego echara por tierra la preciosa herencia que le había dejado su abuela.
Pierre y su hermano cultivaban jazmines y rosas. La delicadeza de los jazmines exigía muchos cuidados por parte de quienes los cultivaban, y en los campos también crecía la maravillosa Rosa de Mai, de la que ella extraía la esencia para los perfumes que elaboraba.
Pierre y su esposa Jeannette acudieron hasta el coche para recibirla con un afectuoso abrazo.
-De manera que se va a vender Francine y vas a crear un nuevo perfume para sus nuevos dueños, ¿no? Es una noticia excelente. Un talento como el tuyo debe salir a la luz. Ya estoy deseando poder decir que conozco personalmente a la creadora del próximo perfume clásico -dijo Pierre burlonamente mientras bebían en la cocina el café que acababa de preparar Jeannette.
Lali frunció el ceño al escucharlo. Esperaba que Pierre compartiera sus sentimientos respecto a la venta de Francine, pero estaba dejando bien claro que aquello le parecía una oportunidad excelente para ella.
-Es cierto que Peter... el posible futuro dueño, quiere que cree un nuevo perfume para la casa, pero sólo está interesado en perfumes elaborados con ingredientes químicos, Pierre.
Pierre se encogió de hombros.
-Es un hombre de negocios, como debemos serlo todos hoy en día, y probablemente no esté al tanto de las complejidades de nuestro negocio. Seguro que no tiene tus conocimientos, pequeña. Por tanto, está en ti echarle una mano en recuerdo de tu abuela -dijo sabiamente.
-¿Echarle una mano? -repitió Lali, escandalizada-. Preferiría...
-Debes hacerlo -interrumpió Pierre con calma-. Si las personas como tú no ofrecéis vuestros conocimientos y experiencia a quienes entran de nuevas en el negocio, ¿cómo vamos a seguir adelante? ¡Esta es una magnífica oportunidad para ti, Lali!
-,Tú crees? -preguntó ella, insegura, y Pierre asintió enfáticamente.
-Desde luego que sí, y tu abuela sería la primera en decirlo si estuviera aquí. Recuerdo que solía decirle a su padre que quería que Francine produjera un nuevo perfume, una fragancia que rivalizara con lo más famoso del mundo de la perfumería.
-¿Le oíste decir eso? -preguntó Lali, emocionada. Había querido mucho a su abuela, y sabía cuánto había significado Francine para ella.
-Eres muy afortunada por tener la oportunidad de hacer algo así -dijo Pierre a la vez que asentía.
-¿Lo soy? -Lali se esforzó por recordar todas las objeciones que le había puesto a Peter-. Pero yo prefiero trabajar de forma personal con mis clientes -logró decir.
Pierre se encogió de hombros.
-Las actrices y la gente parecida vienen y van y son veleidosos e inconstantes como el viento mistral. Tomarían tu perfume y asegurarían que era de su propia creación si les conviniera, al igual que cambiarían de marca si les conviniera.
Reacia, Lali se vio obligada a reconocer que lo que estaba diciendo Pierre era cierto en parte. En aquellos momentos sus perfumes eran muy populares, pero aquello podía cambiar de la noche a la mañana. Y si era así...
Frunció el ceño. ¿Qué trataba de decirse a sí misma? ¿Que debía ceder, vender y permitir que Peter la explotara?
Pero, ¿y si Pierre tenía razón? ¿Y si podía crear un perfume nuevo y maravilloso, tan maravilloso y popular que todo el mundo quisiera llevarlo?
Empezó a sentirse un poco aturdida a causa de la excitación que le produjo la posibilidad de que se cumpliera el sueño de su abuela, un sueño del que acababa de enterarse de forma inesperada.
Pero no era ninguna tonta. Sabía perfectamente que era imposible producir grandes cantidades de perfume con ingredientes naturales.
-No puedo hacerlo, Pierre -dijo a la vez que negaba con la cabeza-. Ya sabes lo que pienso sobre los perfumes sintéticos.
Pierre asintió.
-Todos sentimos lo mismo, pero en estos tiempos es imposible producir perfumes en grandes cantidades tan sólo a partir de productos naturales. Pero piensa en el triunfo que supondría crear un perfume basado en una perfecta combinación de lo antiguo y lo nuevo, de lo natural y lo sintético.
-Nadie ha logrado nunca hacer eso.
-Hasta ahora.
Lali miró a Pierre con expresión de desconcierto.
-¿De verdad crees que puedo hacerlo?
-¡Desde luego! ¿Quién iba a conseguirlo sino tú? Tienes la historia y el conocimiento necesarios, la experiencia, la ternura, la comprensión... Tienes un don y, como un perfume verdaderamente excepcional, sólo está esperando a aflorar para encantar a todo el mundo.
Lali lo miró, asombrada. Se sentía como si estuviera montada en una montaña rusa de emociones y pensamientos.
¿Sería posible?
¿Podría llegar a crear un perfume que rivalizara con los más famosos?
Casi podía verlo ya en su mente. Lo llamaría Francine. Tendría una base similar al Myrrh, pero sería un poco más ligero y lo suficientemente delicado como para que todo el que lo oliera se acercara a la mujer que se lo hubiera puesto para volver a aspirarlo. Sería un perfume sensual y también juguetón, coqueto pero serio, apasionado, tentador... ¡Sería un perfume del que su abuela se habría sentido orgullosa!
Para su sorpresa, se encontró de pronto en pie y camino de la puerta.
-Me voy, Pierre -dijo, aturdida.
Debía asegurarse de que Peter supiera que no se podía jugar con ella, desde, luego. Y debía dejarle claro que necesitaba carta blanca en lo referente a la elaboración de su perfume.
Sería de su creación y llevaría el nombre Francine. Devolvería a la casa Francine a su antigua gloria, pensó, emocionada. Y sería el mejor homenaje que podría hacerle a su querida abuela.
8 FIRMAS Y OTRO
3 capitulo
Hola,estoy enojada porque ya no firman..subo ese capitulo solo para las pocas personas que firman..si no les gusta la nove,diganmelo y hacemos otra...
5 FIRMAS Y HAY OTRO
Raoul y Peter se miraron un momento en silencio.
-Sé lo que debe de estar pensando, pero le prometo que todo irá bien -dijo Raoul-. Hablaré con ella y la convenceré. Ya lo verá. Aunque no estaría mal que se mostrara un poco más... amistoso con ella. ¡Aún no ha nacido la mujer que no responda a un poco de persuasión y halagos!
Peter lo miró un momento antes de hablar.
-¿Amistoso? Supongo que conoce a su prima mucho mejor que yo, Raoul, aunque no habría pensado que...
-Oh, Lali está bien -Raoul se encogió de hombros-. Por supuesto, siempre ha hecho las cosas a su manera, y su abuela, que se casó con un hombre que procedía de una rica familia inglesa, se ocupó de mimarla y consentirle todo lo que quiso -dijo, sin aclarar que todo el patrimonio familiar había desaparecido mucho antes del nacimiento de Lali-. No hay por qué preocuparse. Lali es un poco ingenua. A veces se enfada y se pone moralista, pero eso es todo. Yo lo achaco al hecho de que fue prácticamente criada por su abuela. Es un poco anticuada, pero seguro que puedo convencerla. Y, también gracias a su abuela, tampoco se ha relacionado demasiado con hombres.
-Oh, eso lo explicaría todo -murmuró Peter, pero Raoul no captó el sarcasmo de su tono.
-Déjelo todo en mis manos -dijo en tono arrogante.
Peter frunció el ceño. Cada vez veía de forma más obvia que Lali estaba en una posición muy vulnerable en lo referente a Raoul y el negocio.
Si hubiera sido miembro de su familia... Pero no lo era, y no podía permitir que su ascendencia griega lo impulsara a asumir el papel de su protector. De hecho, no había ningún motivo por el que tuviera que preocuparse por ella, sobre todo después de la hostilidad que había mostrado hacia él.
Frunció aún más el ceño. No estaba acostumbrado a que las mujeres se mostraran hostiles hacia él, sino todo lo contrario. Nunca había tenido que perseguir a una mujer y no pensaba ir tras una que había dejado bien claro que no sentía el más mínimo interés por él. Desde luego que no.
Lo que de verdad importaba era asegurar
la adquisición de Francine. Cuando habló con Raoul por primera vez dedujo que al adquirir Francine también estaría adquiriendo sus fórmulas, incluyendo la del Myrrh, y las habilidades de perfumista de Lali. Pero, al parecer, Raoul no había sido totalmente sincero con él.
-Todo irá bien. Lo prometo -insistió Raoul-. Todo lo que hay que hacer es convencer a Lali de que podrá utilizar sus preciosos ingredientes naturales y la tendrá comiendo de su mano y rogándole que le permita crear un nuevo perfume para usted.
-Me temo que eso no será posible. La simple mención del precio de esos productos naturales haría que todos los miembros de la junta de dirección sufrieran un infarto. Producir perfumes con los métodos tradicionales no es comercialmente viable.
-Puede que no, pero eso no tiene por qué decírselo a Lali.
-¿Está sugiriendo que debo mentirle deliberadamente?
-Quiere la fórmula del Myrrh y quiere que ella trabaje para usted, ¿no? -preguntó Raoul con astucia.
Peter apartó un momento la mirada antes de preguntar secamente:
-¿Por qué no me informó del punto de vista de su prima sobre todo esto? ¿Y por qué no me aclaró que ella es la dueña de la fórmula del Myrrh?
-No me pareció que fuera importante. Lo único que me pidió fue una lista de los perfumes que había vendido mi padre. Además, estoy seguro de que podría probar legalmente que la fórmula pertenece al negocio. Después de todo, un hombre con sus recursos puede permitirse los mejores abogados, abogados que pueden probar casi cualquier cosa. Lali no tiene dinero suficiente para llevarlo a juicio, pero a usted le ahorraría muchas molestias que cediera y se lo entregara, y le prometo que así será si hace las cosas a mi manera.
-Si no le molesta que se lo diga, parece que su prima no le importa demasiado.
-No me preocupa tanto como yo mismo, desde luego. ¿Y por qué iba a ser de otro modo?
Nunca habíamos estado en contacto hasta hacía unos meses. Yo necesito vender Francine. Si no a usted, a algún otro. Y no pienso permitir que Lali o ninguna otra persona interfiera en eso.
-Creo que preferiría hablar personalmente con su prima -dijo con frialdad y, en tono de advertencia, añadió-: Es cierto que quiero contar con la experiencia de Lali, y que quiero la fórmula de Myrrh, pero no pienso engañarla respecto a mis planes para el negocio. Una de mis normas consiste en no sacrificar nunca la honradez por la conveniencia.
Inicialmente, cuando había visto a Lali en la feria, había asumido que estaba hecha de la misma pasta que su primo, pero ya no estaba seguro de ello.
Pero no podía permitirse el lujo de la compasión, se dijo, y a menos que la hubiera juzgado mal, no creía que Lali estuviera dispuesta a ser compadecida.
Raoul se encogió de hombros.
-Si eso es lo que quiere, de acuerdo. A fin de cuentas, usted es el jefe.
Iba a serlo, pero no lo era todavía, se recordó Raoul con enfado cuando se fue.
No pensaba permitir que Lali le estropeara el trato, y no pensaba dejar que fuera Peter quien tratara de hacer cambiar de opinión a su prima. Sobre todo sabiendo que él podía lograrlo con más rapidez y facilidad.
En la intimidad de la elegante suite de su hotel, Peter concluyó la conversación que había mantenido con su director en Sidney y fue hasta los ventanales que daban a su balcón privado.
Que Lali fuera la dueña de la fórmula del Myrrh era una complicación que no había anticipado, al igual que no había anticipado toparse con alguien como ella.
Pero no pensaba utilizar las tácticas sugeridas por Raoul para rectificar el problema. El imperio Lanzani jamás empleaba el engaño y los métodos turbios para conseguir sus propósitos, aunque éstos fueron utilizados en otra época contra ellos de un modo devastador.
Su expresión se endureció. Los oscuros años en que su familia estuvo a punto de perder el negocio habían quedado atrás, pero también habían dejado su marca en él.
Sin embargo, en aquellos momentos no estaba pensando tanto en el pasado como en...
Tuvo que reconocer que no estaba seguro de qué lo había distraído más, si la tentadora longitud de las piernas de Lali, o la intensidad con que sus ojos reflejaban sus emociones.
No había duda de que era una mujer tremendamente testaruda, apasionada e idealista, y una renegada del mundo convencional de los negocios, en el que lo único que importaba era el beneficio.
Lo mirara por donde lo mirara, aquella mujer sólo podía traer problemas.
Haría que los miembros de la junta directiva se pusieran a temblar y que se cuestionaran su criterio financiero por plantearse la posibilidad de implicarse en un negocio en el que ella tuviera algo que ver.
¿De verdad creía aquella mujer que era viable producir perfumes como los que quería en cantidades suficientes como para introducirlos en el mercado a precios razonables?
Él mismo ya estaba teniendo que enfrentarse a la oposición de varios miembros de la junta que no estaban de acuerdo con sus planes para adquirir Francine, y sabía que tenía que reprimir aquella oposición si no quería que lo echaran de su propia junta directiva.
-¿Por qué Francine? -había preguntado uno de los miembros de la junta en tono beligerante-. Hay docenas de casas de perfumes en mejor situación financiera, con más activos...
-Quiero Francine precisamente porque es Francine. El nombre tiene cierta resonancia, cierto atractivo especial. Y debido a su situación actual podemos adquirirla a un precio muy razonable. Cuando aparezca en el mercado el nuevo perfume Francine, será «el» perfume.
-¿El nuevo perfume Francine? -preguntó otro de los miembros de la junta-. Si va a haber un nuevo perfume, ¿por qué comprar Francine? Podemos contratar a un químico para que cree un nuevo perfume para nosotros y luego hacer que lo anuncie alguna modelo o actriz famosa. Eso es lo que está haciendo todo el mundo.
-Y precisamente por eso no es lo que vamos a hacer nosotros -había respondido Peter de inmediato.
Estaba corriendo un gran riesgo. Lo sabía. Por cada fragancia clásica había cien perfumes olvidados, enterrados en la oscuridad. Peter no era ningún tonto. Sabía que tenía sus detractores y sus enemigos en las aguas infestadas de tiburones del mundo de negocios-en que vivía; también sabía que estaban aquéllos que simplemente sentían celos de su éxito. Y fueran cuales fuesen sus motivos, sabía que todos disfrutarían viéndolo hundirse.
Lanzar un nuevo perfume siempre era un riesgo, incluso para una casa de perfumes ya famosa y establecida. Todo lo que poseía Francine era el nombre y un par de fórmulas.
Un par, pero, al parecer, no la de Myrrh.
Pensativo, Peter se apartó del ventanal y se acercó a la mesilla de noche, de donde tomó una pequeña foto enmarcada para observar con expresión sombría los delicados rasgos de la mujer que aparecía retratada.
Las Lalis de este mundo no sabían en realidad de qué iba la vida. Criadas con cuchara de plata, tomaban lo que querían de la vida como si fuera un derecho.
¿Sería cierto que Lali no era consciente de que sólo un número muy reducido de mujeres podía permitirse el lujo de la clase de perfumes que ella sabía elaborar? ¿O simplemente le daba lo mismo?
Pero a él no le daba lo mismo... ¡como Lali estaba a punto de descubrir!
5 FIRMAS Y OTRO
mercoledì 1 agosto 2012
2 capitulo
Hola chicas,no hicieron 10 firmas,por eso ayer no subì…Acà està el capitulo de hoy.
Si no firman no hay nove,ya que me parece inutil subir capitulos si no se si les gusta o no
SI QUIEREN MAS, FIRMAN
Allí, justo delante de ella, enmarcado por la ventana del despacho, estaba... estaba... Lali tragó saliva y trató de recuperar la compostura, pero aquellos fríos ojos parecían estar atrapándola en una red invisible de sutil poder. La hacían sentirse aturdida, desorientada, inmersa en sensaciones y emociones que la aterrorizaban y despertaban su hostilidad.
Sin embargo, bajo aquellos sentimientos había otro más fuerte, más oscuro, una instintiva conciencia de su vulnerabilidad hacia aquel hombre.
Su cuerpo parecía estar reaccionando no sólo ante el hecho de tenerlo delante, sino también a su aroma, varonil, potente y peligroso, que a la vez la impulsaba a aspirarlo con fruición y a cerrarse por completo a él.
Se estremeció interiormente.
-Ya te había advertido que mi prima no tiene precisamente el aspecto de la típica mujer de negocios, Peter -dijo Raoul.
¿Peter? ¿Peter Lanzani ¿El Destructor Griego? La mirada de Lali reflejó de pronto una abierta hostilidad.
-Señorita Esposito -el hombre hizo una breve inclinación de cabeza.
-Ahora que estás aquí, Lali, será mejor que entremos de lleno en el asunto. Peter no tiene mucho tiempo -dijo Raoul.
De manera que no tenía tiempo pero sí mucho dinero. Era una combinación muy peligrosa... como el hombre en sí, pensó Lali. Notó que no había hecho ningún intento por estrecharle la mano, cosa que agradeció, pues lo último que necesitaba en aquellos momentos era entrar en contacto físico con él.
Tampoco dio muestras de recordar su encuentro en la feria. Probablemente porque, a diferencia de ella, no la había reconocido al instante. Parecía un hombre totalmente ajeno a cualquier vulnerabilidad emocional.
Mientras Raoul empezaba a hablar expansivamente de los beneficios que supondría para todos que León adquiriera Francine, Lali tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para centrarse en lo que estaba diciendo. Empezó a volverse hacia él con intención de evitar el efecto casi hipnótico que la presencia de León ejercía sobre ella.
Cuando. giró sobre sí misma vio de reojo que Peter avanzaba hacia ella y la sujetaba por un brazo. Sintió que su corazón latía más deprisa a causa de las sensaciones que le produjo sentir la fuerza de sus dedos, la calidez de su carne...
Volvió instintivamente la cabeza y se encontró mirando su cuello. Se sintió abrumada cuando una oleada de ardiente conciencia femenina recorrió su cuerpo. No estaba acostumbrada a sentirse así, a reaccionar así, a desear así, reconoció, temblorosa.
¿Pero cómo podía desear a aquel hombre? Era un desconocido, un enemigo, el representante de todo lo que despreciaba.
De pronto notó que inclinaba la cabeza hacia su garganta. Fue imposible contener el intenso temblor que la recorrió cuando sintió la calidez de su aliento en la piel.
-Al menos, el perfume que lleva hoy supone una gran mejora respecto al que llevaba en la feria.
Cuando deslizó la mano por el brazo de Lali y la sostuvo por la muñeca a la vez que presionaba delicadamente con el pulgar contra su frenético pulso, ella lo miró a los ojos y se sorprendió al comprobar que su previa frialdad había sido sustituida por un ardiente brillo que hizo que se le desbocara el corazón.
-Es obvio que se trata de un perfume con muchas posibilidades de ser comercializado -dijo él a la vez que Lali se libraba de su mano y daba un paso atrás-. Es una lástima que no eligiera ponérselo durante la feria. El que se puso...
-Era una creación del padre de Raoul y no tenía nada que ver conmigo -espetó Lali, decidida a defender su prestigio profesional-. ¡Ni siquiera quería ponérmelo!
-Lo comprendo, sobre todo por su reputación -dijo Peter con suavidad-. Como supongo que sabrá, uno de los motivos por los que estamos dispuestos a pagar generosamente por Francine es que queremos combinar sus viejas fórmulas con su habilidad en el campo de la perfumería. Queremos introducir un perfume en el mercado bajo el nombre de Francine que...
El dinamismo de la actitud de Peter hizo que Lali volviera a la realidad.
Aquel hombre era su enemigo, un enemigo decidido a destruir todo lo que a ella le importaba profesionalmente, y más le valía no olvidarlo. Miró a su primo con expresión acusadora.
-Raoul, creo que...
Raoul la interrumpió cuando se volvió hacia Peter.
-Lali está tan excitada respecto a tus planes para Francine como yo mismo...
-No es cierto -dijo ella con firmeza-. Ya conoces mi punto de vista respecto a ese tema, Raoul -le recordó a su primo-. Y me aseguraste que tendríamos tiempo de hablarlo en privado hoy, antes de que nos reuniéramos con... con...
¿Qué le pasaba? ¿Por qué le costaba tanto decir el nombre de aquel hombre sin traicionar el efecto qué estaba ejerciendo sobre ella?
-Puede que Raoul conozca sus opiniones, pero, dado que yo no, tal vez estaría bien que me las comunicara -dijo Peter.
-Lali... -comenzó Raoul en tono de advertencia, pero Lali no tenía intención de escucharlo ni de dejarse intimidar por la retadora mirada que brillaba peligrosamente en los ojos de Peter.
Peter ya no era el hombre cuya presencia había desbaratado por completo sus defensas femeninas, el hombre que de algún modo había logrado afectar sus sentidos y emociones al nivel más primario posible. En lugar de ello era el hombre que amenazaba todo lo que más le importaba. Y de ningún modo pensaba romper la promesa mental que le había hecho a su abuela para cuidar y proteger del mejor modo posible lo que había heredado de ella.
Se volvió hacia Peter y habló con calma.
-Puede que sea socia minoritaria del negocio, pero poseo un tercio de las acciones.
-Y yo los otros dos -le recordó Raoul, enfadado-. Si quiero vender el negocio a Peter, como socio mayoritario...
-El negocio tal vez, Raoul, pero... -empezó Lali, cuyo rostro había enrojecido ligeramente a causa de la emoción.
-En realidad no me interesa cuál de los dos sea el socio mayoritario -dijo Peter-. Lo que nos interesa a mis socios y a mí es reintroducir en el mercado el perfume más famoso de Francine además de una nueva creación de la casa. Utilizando los métodos de producción modernos...
-¡Jamás crearé un perfume de ese modo! -dijo Lali apasionadamente-. Para mí, los perfumes sintéticos son abominables. Son una burla de lo que debería ser un verdadero perfume, que sólo puede conseguirse a partir de ingredientes naturales. Un auténtico perfume no refleja tan sólo sus orígenes, sino que también realza ciertas... características esenciales de quien lo lleva.
-¿Ciertas características esenciales? -las oscuras cejas de Peter se alzaron burlonamente-. ¿Se refiere a que realza la sensualidad de una mujer?
Lali notó con horror que se estaba ruborizando.
-Estás totalmente desfasada respecto a lo que pasa hoy en día en el mundo de los perfumes, Lali -dijo Raoul sin ocultar su enfado.
-Eres tú el que está desfasado -replicó ella-. Puede que el mercado mayoritario de perfumes esté dominado por productos de origen químico, pero comienza a haber una demanda creciente de productos manufacturados tradicionalmente. Si hubierais hecho vuestros deberes lo sabríais -dijo con firmeza-. Y el hecho de que no estéis al tanto me hace dudar seriamente sobre las posibilidades de éxito de cualquier producto que pretendáis lanzar al mercado.
Peter frunció el ceño y su boca se endureció.
-El mercado mayoritario de perfumes es un gran negocio -dijo con aspereza-. No me interesa producir un perfume que sólo pueda permitirse comprar una élite.
-Pues debería interesarle, porque son precisamente los perfumes que compra esa élite los que quiere usar todo el mundo. ¿Y por qué no iban a aspirar a ello? ¿Por qué darles un sustituto sintético que jamás se va acercar ni por asomo al verdadero?
-¿Tal vez porque el sustituto sintético es asequible y el otro no? -dijo Peter en tono irónico.
-Eso opina usted, pero sería posible -replicó Lali de inmediato-. Es perfectamente posible elaborar perfumes naturales a un precio razonable. Pero el beneficio sería mucho menor, y ése es el motivo por el que las grandes empresas como la suya se niegan a producirlos. Porque lo único que les importa es el beneficio. Usted y los hombres como usted son tan... tan desalmados como... ¡como un perfume sintético! -concluyó apasionadamente.
-¿En serio? -el sedoso tono de voz de Peter hizo que Lali se estremeciera, pero le sostuvo la mirada-. Supongo que está en condiciones de juzgarme, ¿no? A fin de cuentas me ha visto al menos... ¿cuántas veces? ¿Dos?
-Tres -corrigió ella, y sintió que todo el cuerpo le ardía cuando Peter la miró pensativamente.
-¿Tres veces?
-El número de veces que lo haya visto resulta irrelevante. El hecho es que la opinión del mundo sobre la corporación que dirige y sus metas y creencias aparece frecuentemente publicada en la prensa financiera y...
-¿La prensa financiera? -interrumpió Peter-. La prensa informa sobre la política de la compañía, pero no la dicta.
-Me da lo mismo lo que diga -protestó Lali con emoción-. Raoul sabe que estoy en contra de vender Francine. De hecho, venía con la esperanza de convencerlo para que no lo hiciera, pero veo que ya no hay nada que hacer. No puedo impedir que le venda la casa de perfumes, ya que es el accionista mayoritario, ¡pero jamás me prostituiré poniendo a su disposición mi olfato!
Lali se dio de cuenta pronto de lo silenciosos que se habían quedado ambos hombres. Raoul parecía enfadado y avergonzado, mientras Peter...
La frialdad había vuelto a apoderarse de sus ojos verdes, pero había un brillo en ellos, un destello de la fuerza y el poder ante los que Lali ya se sentía tan vulnerable.
Y aquél era otro motivo por el que no debía ceder, se dijo.
-Conmovedoras palabras. Es una lástima que no parezcan estar en sintonía con sus acciones.
Las frías palabras le resultaron a Lali tan inquietantemente peligrosas como la mirada que le había dedicado antes.
Indignada, se volvió hacia su primo en busca de apoyo, pero éste había ido a un extremo de la habitación a buscar unos papeles.
Peter se inclinó hacia ella.
-Cuando la vi en la feria resultó obvio que...
-Eso fue idea de Raoul -protestó Lali a la defensiva.
-La idea de Raoul, el perfume Francine... y su cuerpo. Por mera curiosidad, ¿qué clase de respuesta, aparte de la obvia, generó el espectáculo que montó? Me refiero a la cantidad de ventas, por supuesto, no al número de ofertas que recibió por su cuerpo.
Lali le lanzó una mirada furibunda.
-¿Cómo se atreve a decir eso? No tenía idea de que los hombres asumirían que yo también estaba disponible -replicó, totalmente ruborizada por el recuerdo.
-¿No tenía idea? -repitió Peter en tono desdeñoso-. Oh, vamos. No esperará que lo crea, ¿no? Se mostró abierta y deliberadamente vestida con...
-Vestía de un modo totalmente digno -interrumpió Lali-, y si hubiera sabido que aquellos supuestamente respetables hombres de negocios se iban a comportar como... como unos auténticos animales, jamás habría permitido que Raoul me convenciera para ayudarlo.
Con un cambio de tema tan inesperado que sorprendió por completo a Lali, Peter preguntó:
-¿Cuál es el perfume que lleva hoy?
Lali alzó levemente la barbilla y lo miró con expresión desafiante.
-Es un perfume mío.
-Me gusta. Sería un producto muy vendible bajo el nombre de Francine. De hecho, me sorprende que no estén vendiéndolo ya.
Los ojos de Lali destellaron de enfado y se volvieron tan brillantes como el sol que entraba por las ventanas.
-Creé ese perfume para mi consumo personal.
-¿Es totalmente original?
Lali frunció el ceño. ¿Por qué le estaba haciendo tantas preguntas? ¡Empezaba a enfadarse de verdad! Pag 12
-No exactamente. Está basado en un perfume llamado Myrrh, también de la casa Francine, y...
Lali dejó de hablar al ver que volvía a mirarla con el ceño fruncido.
-Myrrh... Comprendo. ¿Me equivoco al recordar que fue uno de los perfumes más exclusivos y exitosos de la casa Francine?
En aquella ocasión fue Lali la que frunció el ceño.
-No se equivoca -reconoció-. Ha investigado adecuadamente -admitió, y fue incapaz de resistirse a añadir-: O al menos alguien lo ha hecho por usted.
Sin duda alguna, un hombre como aquél pagaría a otras personas para que buscaran la información que necesitaba. Seguro que podía permitírselo.
-¿Y dice que el perfume que lleva está basado en el Myrrh? -Peter se volvió hacia Raoul-. Me sorprende que haya permitido jugar a Lali con algo tan valioso e irreemplazable.
Ofendida por sus palabras, ella tuvo el placer de replicar:
-Lo cierto es que Raoul no tiene poder para permitir que alguien haga algo con la fórmula original de Myrrh, ya que yo la he heredado directamente de mi abuela. Estoy segura de que mi primo tenía intención de ponerle al tanto al respecto.
Por su expresión, Lali supo de inmediato que Peter no estaba al tanto de aquello.
-De manera que es dueña de un tercio de las acciones y de la fórmula, ¿no?
-Sí -confirmó Lali enfáticamente.
-Es un asunto del que tendré que hablar con mis abogados. En mi opinión, el nombre Myrrh pertenece a la casa Francine y...
-Y el perfume Myrrh me pertenece a mí -interrumpió Lali, enfadada-. Y si cree que va asustarme hablando de sus abogados, se equivoca, porque me voy –se volvió hacia su primo para añadir-: ¡Ya he perdido bastante el tiempo!
-Lali... -empezó a protestar Raoul, pero ella lo ignoró y salió del despacho.
Mientras se encaminaba hacia su coche Lali pensó con amargura que la visita había sido una completa pérdida de tiempo. Ni siquiera había podido intentar persuadir a su primo para que no vendiera.
Con intención de calmarse, paseó por las antiguas calles de Grasse deteniéndose a ver algunos escaparates antes de llegar a la plaza principal de la población.
En la Place aux Aires había un mercado diario de flores frescas y comidas regionales, pero ya era tan tarde que se había vendido todo y los dependientes de los puestos estaban recogiendo. Lali decidió entrar a tomar un café en una de las cafeterías de los soportales mientras contemplaba la bonita fuente que adornaba el centro de la plaza.
Junto al lugar en el que había aparcado estaba el edificio vacío de una de las antiguas destilerías de la ciudad, abandonado y en desuso... ¡probablemente gracias a algún hombre como Peter!
Después de tomar el café, cuando estaba a punto de entrar en su coche algo le hizo mirar hacia la ventana del despacho de Raoul.
Se quedó petrificada al ver a Peter de pie ante ella, mirándola.
Enfadada, le sostuvo la mirada, decidida a no ser la primera en apartarla... hasta que un conductor impaciente por aparcar en su sitio empezó a tocar la bocina.
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